La plaza “Zaragoza”, la de frente a Catedral lo mismo que a Palacio de Gobierno, llena dos necesidades de toda comunidad:
Es, por un lado, centro de recreo familiar y sus bancas sirven,
también, para agarrar aire y valor para ir a confesarse y dejar el
disfraz del diezmo: la limosna, a veces acumulativamente mayor que
aquél.
El otro, es más violento: es sitio para protestarle al gobernador en
turno por cuanta necesidad y atropello sufre la ciudadanía… son, estos
grupos, alimento para los reporteros, los que quieren y cuyos medios
están interesados en contar lo que ocurre.
Ayer, luego de una leve llovizna, de esas que caen en Hermosillo y lo
convierten en algo muy parecido a una vaporera, que ahoga y desespera
al ciudadano, decidí acudir a la plaza y acaso comprar una cacahuates
con chile y limón a los pocos vendedores ambulantes que dejó allí el
alcalde Javier Gándara Magaña.
(Recordarán ustedes que los vendedores ambulantes y los pobres lava
carros fueron los primeros “clientes” a quienes “depuró” o corrió la
administración panista/gandarista para que no “afearan” la plaza… lo que
solamente a su vista afectaba, a nadie más)
En esta “salidita” a la vaporera, a eso de las tres y media de la
tarde, la plaza estaba sub utilizada por los paseantes y sus familias.
Pero sí estuvo bien utilizada por el organismo político “Antorcha
Campesina”, que movía a ciudadanos de “Puerto Libertad” que le
reclamaban al gobierno del Estado para que atendiera sus necesidades:
¡Es “Puerto Libertad” un centro de contaminación!, ¡Con deplorable
sistema de transporte!, ¡Con escasez de agua para las familias!
Y echaban en cara a los funcionarios que “se van de vacaciones como si las cosas en Sonora estuvieran tan bien”.
Debo decirlo: escasos reporteros “cubrían” la protesta… apenas un par
de fotógrafos… quizá los mismos dependientes de Comunicación Social del
gobierno, que por obligación tienen que informar de estas actividades a
sus superiores.
Nada que ver con alguna difusión periodística, radiofónica o de
televisión. Por lo menos cuando un servidor llegó, no había cámaras de
televisión.
Quizá es un desaire a la organización “Antorcha Campesina”… cuyos
dirigentes se la han pasado en invasiones de predios urbanos – en
atención a gente necesitada, valga decir – y lo mismo aparece en Cajeme,
Guaymas, Nogales, Hermosillo… y en “Puerto Libertad”.
Si los “pelaron” o no, ya no lo supe, el calor era insoportable y me
vine a teclear estas cuantas letras, mientras que las personas de la
protesta, las más mujeres, advirtieron que se quedarían todo el día y
toda la noche.
Ignoro si el gobernador Guillermo Padrés Elías, que, según me
dijeron, en ese momento estaba en sus oficinas del Palacio, los
atendería o no… si este día continúa la protesta, pues simple y
llanamente los mandaron por “un tubo”.
Pero buen, igual no adelanto vísperas… a lo mejor y Jorge Morales de
Comunicación Social, me tapa la boca con un boletín en el que diga el
compromiso de atender – en calendario programado – las necesidades de
los mencionados colonos.
Igual y si… igual y no.
CAMBIANDO de tema, el “proyecto” de Raúl Ramírez en la Comisión
Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) debe ser de gran estima y valor.
Solamente así se entiende la estrategia de penetración social que en
estos momentos le otorga el don de la ubicuidad, que la Santa Iglesia
solamente concede a un extraordinario poder espiritual.
Raúl tiene en la mira, a través de esta flamante organización – digna
de todos mis respetos, en la ruta que va, lo aclaro – lo mismo a la
Procuraduría General de Justicia que a los alcaldes de todo el estado de
Sonora.
Mientras que, con la Delegación de la PGR y el Ejército Mexicano llega a convenios de participación y capacitación.
Pero en el caso de los primeros (alcaldes y Procuraduría estatal)
tiene ya un cúmulo de recomendaciones, que se han ventilado en los
medios de comunicación, por atropellos, abusos y en general violaciones,
de parte de agentes policiacos, a los derechos humanos de los
ciudadanos.
A Raúl no le ha temblado la mano. De hecho, sus críticas son harto
serias y meten en serio predicamento a las autoridades… empezando (y
para que no haya dudas) por el alcalde de Hermosillo, el citado Javier
Gándara.
Y en el caso del presidente municipal de Cajeme, Manolo Barro, la
CEDH lo mismo acepta ser “fiscalizador” en el proyecto de creación de
viviendas para gente pobre, que le envía recomendaciones por atropellos
de sus agentes policiacos.
En evento pasado, Raúl Ramírez le pegó una “sobadita” a Manolo,
diciendo públicamente que los policías cajemenses no se portaban tan
mal… pero que, sin duda, debían portarse mejor.
Y tan crecida está la fama de la CEDH que ahora hasta los organismos
no gubernamentales como “Sonora Ciudadana”, acude a ella para denunciar
los casos de discriminación a derechohabientes del Isssteson, que dirige
la señora Teresa Lizárraga.
La queja la recibió Raúl Ramírez de parte del activista Guillermo
Noriega y en la cual exponen el cobro excesivo de las cuotas a los
afiliados los que, en muchas ocasiones, ni siquiera han recibido el
servicio… ni ellos ni sus familias.
La negativa de parte del Isssteson de proporcionar el servicio médico
a personas que padecen sobrepeso, hipertensión y diabetes; esto es, de
las afecciones más comunes que registra esta sociedad de brutal
consumismo.
Pugnaron, además, porque el derecho a la salud sea para los
servidores públicos pero también para las familias de estos y
proporcionado de manera integral a todos y cada uno de ellos.
Me pregunto yo: ¿Estas atenciones se escamotean en el Isssteson?... ¡Con razón acudieron a la CEDH!
Hasta pronto.