Los hechos recientes
sucedidos en México, que involucran a funcionarios de un Centro de Readaptación
Social, nos obligan a reflexionar lo que esta sucediendo en nuestro país, nos
exigen a analizar este asunto delicado que se ha exacerbado en los últimos
meses, dañando la percepción de nuestro país y principalmente generando
desesperanza en nuestra gente.
Recientemente el
secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora llamó a las autoridades
municipales y estatales del país a revisar el deterioro de las instituciones
involucradas con estos hechos.
Al conocer que las
ejecuciones estuvieron a cargo de un grupo de reclusos, quienes contaban con
permiso para salir por las noches y que además se les facilitaban armas y
vehículos para llevar a cabo todo tipo de flagelos, solo podemos pensar que son
actos deplorables que solo se pueden combatir mediante la depuración,
profesionalismo y capacitación de los integrantes de las fuerzas del orden.
Es muy lamentable que
estos hechos reflejen una imagen negativa a nivel internacional, una imagen
distinta de lo que siempre se ha distinguido nuestro México, de su gente, sus
riquezas, su cultura, lugares turísticos, de cada una de las virtudes de
nuestros estados y principalmente de la calidez de los mexicanos que siempre ha
sido reconocida en todo el mundo.
Es muy lamentable que,
en lugar de sumarse a la lucha contra el crimen, en lugar de comprometerse para
resolver estos problemas, existan complicidades que se aprovechan del entorno y
de las causas sociales.
Esa complicidad de
algunos ha dañado a muchos, ha causado desánimo y desesperanza en los
ciudadanos, en nuestras familias, en los millones de jóvenes y niños que son el
futuro de toda una nación.
Conocer las
circunstancias de los hechos ocurridos en estos últimos días es causa de una
gran conmoción; principalmente porque durante tres años de administración, el
actual gobierno federal ha apoyado una política de seguridad bajo los
principios de cooperación y corresponsabilidad con las autoridades estatales y municipales,
pero no podrán lograrse los objetivos mientras no trabajemos de manera conjunta
mediante el compromiso de todas las autoridades en todos sus niveles.
Frente al espiral de
desconfianza que nada nos beneficia, debemos atender al llamado para asumir con
responsabilidad las obligaciones que nos competen, generar propuestas
positivas, fomentar diálogos que colaboren y que no dividan y destruyan. Estos
son momentos en los que tenemos que demostrar de lo que esta hecho nuestro país
y de lo que somos capaces los mexicanos para salir de este impasse.
davidfigueroao@hotmail.com